El iLERNA Lleida concluyó su visita al Pazo dos Deportes de Riazor con una derrota por 91-89 ante el Monbus Obradoiro, un resultado que cierra la jornada con un balance de una victoria y dos derrotas en la Liga Endesa ACB. El desenlace del encuentro, que se mantuvo en un pulso constante durante los cuarenta minutos, se resolvió en la última posesión. A falta de cuatro segundos para el final del partido, Joel Soriano, base del conjunto gallego, convirtió dos tiros libres que rompieron la igualada en 89 puntos y dieron el triunfo al equipo local. Este acierto definitivo llegó tras el fallo en la bandeja de Darius McGhee a falta de ocho segundos, una acción que impidió al conjunto ilerdense forzar la prórroga.

La derrota evidencia las dificultades que el conjunto de Gerard Encuentra sigue experimentando en los tramos de máxima presión, aunque el partido también dejó constancia de su capacidad competitiva. A pesar del resultado, el iLERNA demostró solidez en su juego exterior, dominando la estadística de tiros de tres puntos con 13 aciertos frente a los 5 del Obrcadoiro, según los datos recopilados por La Voz de Galicia. Este diferencial en el perímetro fue la principal palanca ofensiva del equipo catalán, que logró construir una ventaja durante la segunda mitad del encuentro aprovechando la movilidad de sus exteriores.

No obstante, la anotación desde el exterior no compensó la inferioridad física mostrada en otros aspectos del juego. El Obrcadoiro, descrito por La Voz de Galicia como un equipo “correoso”, mantuvo una solidez defensiva y un control del ritmo que permitió al bloque gallego gestionar los momentos de tensión con mayor eficacia. Esta capacidad para mantener la calma en los instantes decisivos resultó determinante para conservar la ventaja mínima que, finalmente, se tradujo en la victoria por la mínima.

El entrenador del iLERNA, Gerard Encuentra, optó por una configuración de “small ball” en el último cuarto, una decisión táctica orientada a acelerar el tempo del juego y explotar la velocidad de sus hombres de perímetro. Según Segre, esta estrategia inicial funcionó a favor del Lleida, que logró empatar el marcador en un momento clave. Sin embargo, la defensa final del Obrcadoiro ajustó su posición y neutralizó las opciones de tiro limpio que el equipo catalán buscaba, forzando a los visitantes a tirar en condiciones de máxima presión.

En el apartado individual, Joel Soriano fue la figura que definió el choque a favor de su equipo. El base firmó una actuación de doble doble con 22 puntos y 9 rebotes, mostrando una eficiencia notable en la dirección del juego y en la anotación. Su papel trascendió la estadística pura al asumir la responsabilidad en los segundos finales. Tras recibir falta en el último momento, su acierto en los dos lanzamientos de personal fue el factor diferencial que separó a los dos equipos en el desenlace, aprovechando la superioridad física del conjunto gallego en la protección del aro y la gestión de la última jugada.

Por su parte, Darius McGhee fue el máximo anotador del iLERNA Lleida, con 23 puntos, cinco triples y cinco asistencias. Su contribución ofensiva fue sostenida a lo largo del partido, actuando como uno de los motores principales del ataque ilerdense. Sin embargo, su impacto se truncó en la jugada final. A falta de ocho segundos, tras la igualada, recibió la asistencia de Mikel Sanz para intentar un palmejo bajo presión. El fallo de McGhee, según Segre, privó al equipo de Lleida de la oportunidad de empatar y abrir un tiempo extra para decidir el encuentro.

A pesar de la derrota, Mikel Sanz protagonizó una de sus mejores actuaciones recientes, siendo reconocido como el Jugador Más Valioso (MVP) del partido por Segre. El base sumó 15 puntos, 6 rebotes y 3 asistencias, demostrando una solidez destacable en el manejo del balón y en la dirección del juego. Su capacidad para mantener la calma bajo la presión del rival fue clave para que el iLERNA pudiera plantarse hasta el último segundo, evidenciando su liderazgo sobre la cancha y su valor táctico dentro de la rotación de Encuentra.

La expulsión de James Batemon por acumular cinco faltas personales en los momentos decisivos también redujo las opciones tácticas del equipo catalán, limitando su capacidad de reacción defensiva y ofensiva en los segundos finales. Este revés obliga al cuerpo técnico a buscar alternativas que permitan contrarrestar la intensidad física de sus próximos rivales.

El iLERNA Lleida encara ahora un nuevo reto en la competición. El equipo viaja para enfrentarse al Casademont Zaragoza el próximo domingo a las 12:00 horas. Llega a este compromiso con un balance de 1-2, una situación que subraya la necesidad de mejorar la regularidad y la eficacia en los momentos de cierre de partido. Los datos del último encuentro apuntan a áreas de mejora claras, especialmente en la solidez del rebote y la gestión de la última posesión, aspectos que el equipo deberá pulir para competir de tú a tú con los conjuntos de la parte alta de la tabla.

La jornada ha puesto de manifiesto la alta competitividad de la Liga Endesa, donde los detalles deciden los partidos. El dominio del Lleida en el triple contrastó con la superioridad del Obrcadoiro en el rebote y la anotación de dos puntos, ilustrando la complejidad del juego de élite. Para el club ilerdense, el objetivo inmediato es corregir las deficiencias detectadas y demostrar en el partido ante Zaragoza que la derrota en Santiago fue una anomalía puntual y no la tónica de la temporada. La capacidad de reacción y la solidez táctica serán vitales para revertir la situación actual en la clasificación.