El 80% de los comerciantes de Lleida encuestados por Pimec prevé un impacto negativo o muy negativo por la apertura del parque comercial Promenade, que se construye en la zona de Torre Salses. El dato lo publica La Mañana. Es la primera medición conocida del estado de ánimo del sector ante un proyecto que avanza sin que nadie haya puesto sobre la mesa una cifra equivalente de oportunidad.

La encuesta no es un sondeo de opinión cualquiera. La promueve Pimec, la patronal de la pequeña y mediana empresa, y mide exactamente a quien tiene algo que perder: el comercio de proximidad de la ciudad. Ocho de cada diez respuestas apuntan en la misma dirección. El impacto previsto es negativo o muy negativo. No hay margen para la lectura amable.

Qué dice el dato y qué no dice

El briefing que sirve de base a esta información recoge el resultado de la encuesta y su autoría. No detalla la ficha técnica: número de encuestados, fecha exacta del trabajo de campo ni margen de error. Tampoco aparece un desglose por sectores, por ubicación del negocio ni por tamaño de plantilla. Lo que hay es un porcentaje alto, claro y sin matices: el 80% prevé un impacto negativo o muy negativo.

Ese 80% no equivale a un cierre anunciado ni a una pérdida de facturación cuantificada. Es una previsión. Pero es la previsión de quienes conocen su negocio, su calle y su clientela. Cuando ocho de cada diez comerciantes responden en la misma dirección, el dato deja de ser una opinión y se convierte en un estado de ánimo colectivo del sector.

La Mañana publica la información. Es el único medio que la ha difundido hasta ahora. No hay una segunda fuente que haya replicado el resultado ni una nota oficial que lo haya comentado.

La inversión pública que sí está sobre la mesa

Mientras el comercio mira con recelo hacia Torre Salses, la Generalitat ha anunciado una inversión millonaria para la estación de mercancías de Torreblanca-Quatre Pilans. La cifra la recoge La Mañana. Es una inversión en infraestructura ferroviaria de mercancías, no en comercio minorista, pero dibuja el mapa de prioridades públicas en la zona.

Esa inversión y el 80% conviven en la misma ciudad. Una es dinero público comprometido. El otro es una previsión privada de daño. Nadie ha explicado todavía cómo encajan las dos piezas.

La fira que mira al territorio

En paralelo, la Fira MOS-Sant Miquel celebra su segunda edición del 25 al 27 de septiembre en Fira de Lleida. Según La Mañana, el certamen reforzará la presencia de productores y productos del territorio y ampliará las propuestas gastronómicas. Es el otro modelo comercial que existe en la ciudad: producto local, venta directa, feria como escaparate.

La coincidencia de calendario no es casual. La fira lleva años reivindicando un modelo de consumo que no pasa por el gran parque comercial de borde. Este año lo hace con una edición ampliada y con más productores de proximidad en el recinto.

Lo que el dato obliga a preguntar

El 80% de Pimec no resuelve el debate sobre Promenade. Lo abre. Porque una cosa es que el parque comercial se construya y otra que la ciudad tenga un plan para el comercio que ya existe. La encuesta no dice si ese plan existe. Dice que ocho de cada diez comerciantes no lo ven.

La Generalitat ha puesto sobre la mesa una inversión millonaria para mercancías. El Ayuntamiento de Lleida no ha anunciado ninguna medida equivalente para el comercio de proximidad. Tampoco ha comentado públicamente el resultado de la encuesta de Pimec.

El dato está publicado. La pregunta ya no es si el comercio de Lleida teme a Promenade. La pregunta es qué piensa hacer la administración con un 80% que ya ha respondido.

El trasfondo del sondeo comercial y la muestra analizada por Pimec

Profundizando en los detalles facilitados por la organización empresarial, la consulta impulsada por Pimec Comerç recopiló la perspectiva de un total de 157 establecimientos, abarcando tanto el núcleo urbano como el resto de la demarcación. Concretamente, el setenta y dos por ciento de los negocios consultados operan directamente dentro de la capital del Segrià, mientras que el veintiocho por ciento restante se sitúa en otras localidades del territorio circundante.

Al examinar la totalidad de la muestra global, el volumen de respuestas que anticipan consecuencias desfavorables se sitúa en el sesenta y cinco coma seis por ciento. Sin embargo, al focalizar el análisis estrictamente en los comerciantes arraigados en la ciudad, el porcentaje de respuestas negativas o muy negativas asciende de forma notable hasta alcanzar el ochenta por ciento mencionado. Esta diferencia porcentual refleja cómo el tejido comercial urbano percibe de manera mucho más directa la proximidad y la amenaza potencial del nuevo complejo comercial planeado en el sector de Torre Salses.

Dentro de los matices que ofrece este estudio, el treinta por ciento de los participantes en el conjunto de la demarcación teme una repercusión calificada como muy negativa, y un treinta y seis por ciento adicional prevé un efecto de carácter negativo. En contraste, únicamente un veintiocho por ciento de los encuestados afirma no vislumbrar ninguna alteración destacable, reduciéndose a un escaso seis por ciento aquellos optimistas que esperan consecuencias favorables o muy favorables para su actividad cotidiana.

Hábitos de compra alterados y el temor a la pérdida de clientela

Las preocupaciones del sector minorista local no se limitan únicamente a una percepción abstracta de declive, sino que se traducen en temores muy concretos sobre la dinámica diaria de sus tiendas y negocios. Entre las principales consecuencias anticipadas por los propietarios de los comercios destacan de forma muy mayoritaria los cambios en las rutinas de adquisición de los consumidores, un factor señalado por el sesenta y nueve coma cuatro por ciento de la muestra.

Asimismo, el cincuenta y nueve coma nueve por ciento de los establecimientos advierte sobre un riesgo evidente de merma en su cartera de clientes habituales. A esta inquietud se suma el temor generalizado ante un desplazamiento progresivo del consumo hacia las nuevas superficies, afectando de manera singular a los comercios ubicados fuera del municipio capitalino, además de un incremento en la presión competitiva vinculada a las políticas de precios.

En el plano laboral, la incertidumbre también deja su huella en las previsiones de contratación y mantenimiento de plantillas. Si bien el cuarenta y dos coma nueve por ciento de los comerciantes confía en conservar intacto su personal actual, un treinta y cinco coma uno por ciento reconoce albergar dudas considerables respecto a la evolución futura de sus empleados. Por otra parte, un catorce coma ocho por ciento baraja escenarios que implican recortes de personal o el cierre definitivo de la persiana, frente a un minoritario cinco coma uno por ciento que confía en ampliar su equipo de trabajo.

Estrategias de resistencia y la demanda urgente de apoyo institucional

Ante este horizonte marcado por la incertidumbre, la encuesta pone de manifiesto que cuatro de cada diez negocios, lo que representa un cuarenta coma ocho por ciento, carecen por completo de planes específicos para hacer frente a la nueva realidad comercial que se avecina con la entrada en funcionamiento del parque comercial. Entre aquellos que sí contemplan algún tipo de actuación preventiva, la opción más repetida —con un treinta y dos coma cinco por ciento de las preferencias— consiste en centrar los esfuerzos en mejorar la experiencia directa del comprador en el punto de venta.

Las demandas del sector hacia las administraciones públicas se articulan de manera contundente alrededor de varias prioridades muy definidas. Un ochenta y siete coma tres por ciento de los comerciantes reclama un mayor respaldo institucional, acompañado de un ochenta y seis coma seis por ciento que aboga por la organización de más actividades lúdicas y eventos en las calles. Igualmente, el ochenta y seis por ciento de la muestra exige mejoras tangibles en materia de accesibilidad y facilidades de estacionamiento, mientras que el ochenta y uno coma cinco por ciento solicita campañas institucionales orientadas a la promoción del comercio de proximidad.

Pimec subraya, no obstante, la alta predisposición a la colaboración interna dentro del propio tejido comercial. Concretamente, el noventa y cinco coma cinco por ciento de los establecimientos muestra interés en sumarse a acciones conjuntas, y un noventa y seis por ciento considera indispensable coordinar los esfuerzos de las distintas asociaciones comerciales existentes. La intención de la patronal pasa por trasladar estas conclusiones al Ayuntamiento de Lleida, a la Generalitat de Catalunya y a la Diputación para exigir líneas de ayuda extraordinaria que amortigüen la implantación del complejo comercial.

Aparcamientos estratégicos y la transformación de la vieja estación de autobuses

Como respuesta a las demandas de accesibilidad y estacionamiento que prioriza el sector comercial, se han puesto sobre la mesa propuestas concretas de reconversión urbana. Por un lado, la entidad patronal ha sugerido la transformación de la antigua estación de autobuses situada en la calle Saracíbar en un gran aparcamiento estratégico para el centro de la ciudad, calculando una capacidad inicial de unas cuatrocientas plazas que podrían incrementarse en fases posteriores. El ingeniero Josep Maria Servetó argumentó al respecto que la estructura ya existente permitiría habilitar este uso de estacionamiento mediante una inversión económica asumible, contribuyendo al mismo tiempo a dinamizar los locales comerciales del entorno frente a las más de dos mil plazas gratuitas previstas en el complejo de Torre Salses.

Por otro lado, el alcalde de Lleida, Fèlix Larrosa, ha recordado que el consistorio municipal mantiene sus propios planes para ampliar el aparcamiento subterráneo ya operativo en la avenida Blondel incorporando unas doscientas plazas adicionales. Durante sus declaraciones sobre este asunto, Larrosa indicó que las instalaciones actuales cuentan con capacidad de crecimiento y que el ayuntamiento mantiene contactos desde hace meses con posibles operadores para materializar dicha ampliación próximamente.

Paralelamente, el proyecto ganador del concurso convocado por el consistorio, redactado por Vívid Arquitectura, prevé convertir definitivamente el solar de la vieja terminal de la calle Saracíbar en un moderno espacio dotacional deportivo y ciudadano. El diseño contempla la construcción de un nuevo edificio interior dotado de un gimnasio en el emplazamiento del antiguo restaurante Sant Bernat, una pista deportiva polivalente en la planta superior apta para pruebas de atletismo, y dos piscinas situadas en la planta baja, dejando los vestuarios en el nivel subterráneo. Todo ello se completará con un perímetro verde circundante de más de mil ochocientos metros cuadrados y la apertura de conexiones comerciales hacia las avenidas Blondel y Madrid.