El Departamento de Agricultura de la Generalitat ha confirmado dieciséis casos positivos de fiebre del Nilo occidental en équidos en Cataluña. De este total, once se localizan en el municipio de Almacelles, en la comarca del Segrià (Lleida), y cinco en Pau, en la comarca de l’Alt Empordà. Los resultados, verificados el 11 de octubre, marcan la detección de la infección en caballos en la provincia de Lleida tras más de cinco años sin registros activos.

Distribución de los casos y vigilancia

Los datos oficiales indican una concentración de los contagios en la zona centro-occidental de la demarcación. El municipio de Almacelles acumula la mayoría de los positivos detectados. Los cinco casos restantes se han identificado en la costa oriental.

Esta distribución se corresponde con la presencia de hábitats favorecedores para la reproducción del género Culex, el vector principal de transmisión de la enfermedad. Estos mosquitos proliferan en aguas estancadas y zonas húmedas, característicos de la geografía del delta interior y las zonas de regadío de Lleida.

Desde octubre de 2020 no se habían registrado casos confirmados en caballos en la provincia. La detección actual ha llevado al Departamento de Agricultura a establecer un perímetro de vigilancia en la zona afectada por los casos de Almacelles y a comunicar la alerta a las autoridades sanitarias competentes.

Transmisión y riesgo humano

La fiebre del Nilo occidental no se transmite de animal a animal ni entre personas de forma directa. El ciclo de transmisión principal involucra a las aves salvajes, que actúan como reservorios del virus, y a los mosquitos del género Culex, que actúan como vectores. Un mosquito infectado que pica a un caballo o a una persona puede transmitir el virus.

Los caballos y los seres humanos son considerados huéspedes “dead-end” (de fin de línea). Esto significa que se infectan, pero no desarrollan niveles de viremia (concentración del virus en sangre) suficientes para volver a infectar a otros mosquitos. Por tanto, la presencia de casos en équidos no indica un brote de transmisión directa a humanos, pero sirve como indicador epidemiológico de la circulación activa del virus en el entorno.

La infección humana es posible a través de la picadura de un mosquito infectado. Los síntomas pueden variar desde cuadros leves de fiebre, cefalea y mialgias hasta formas graves que afectan al sistema nervioso central (meningoencefalitis). No existe tratamiento antiviral específico; el manejo es de soporte.

Contexto epidemiológico en el Segrià

La detección de casos en Almacelles se enmarca en un contexto de vigilancia previa. Durante el año en curso, los sistemas de monitorización sanitarios y veterinarios han registrado la presencia del virus en aves en la comarca del Segrià, incluyendo gallinas centinela y otras especies aviares.

El Instituto de Investigación en Ciencias de la Salud Animal (IRTA-CRESA) ha participado en la confirmación de los casos mediante el análisis de muestras biológicas. La coordinación entre este organismo y el Departamento de Agricultura permite la respuesta coordinada ante la detección de nuevos focos.

La combinación de factores climáticos, la abundancia de zonas de regadío y humedales, y el paso de aves migratorias en la zona de Lleida, crea condiciones que facilitan la supervivencia del virus en el medio ambiente.

Medidas de control y prevención

Ante la confirmación de los positivos, las autoridades han activado un protocolo de medidas preventivas. Las actuaciones se centran en dos ejes principales: el control vectorial y la vigilancia sanitaria.

En el ámbito local, los ayuntamientos de la zona, incluido Almacelles, están llamados a gestionar los puntos de cría de mosquitos. Las medidas incluyen la eliminación de aguas estancadas en contenedores, cisternas, jardines y otras zonas donde el mosquito puede reproducirse.

En el ámbito sanitario, se ha reforzado la vigilancia clínica entre los profesionales de los centros de salud de la zona. El cuadro clínico de la fiebre del Nilo se incluye en el diagnóstico diferencial de pacientes que presenten síntomas compatibles, especialmente fiebre y alteraciones neurológicas.

Los bancos de sangre mantienen sus protocolos de cribado para detectar posibles infecciones en las donaciones, una medida de precaución estándar para evitar transmisión por vía transfusional, un riesgo poco frecuente pero contemplado en la estrategia de salud pública.

Recomendaciones para la ciudadanía y ganaderos

Para el sector ganadero, las autoridades recomiendan la vigilancia estrecha de los animales. Los signos clínicos de la fiebre del Nilo en caballos incluyen fiebre, debilidad muscular, ataxia (dificultad para mantener el equilibrio) y parálisis. Ante la sospecha de un caso, es obligatorio notificar al veterinario colegiado y a las autoridades sanitarias para la toma de muestras.

La vacunación es una herramienta de prevención disponible para equinos. Aunque no es obligatoria en todo el territorio, se recomienda su consideración en zonas de riesgo como el Segrià, especialmente durante los periodos de mayor actividad del mosquito. La decisión debe ser valorada por el veterinario basándose en el historial y la localización de la explotación.

Para la población general, la prevención de picaduras es la medida más eficaz. Se recomienda:

  • Uso de repelentes eficaces contra el mosquito.
  • Vestimenta que cubra brazos y piernas.
  • Instalación de mosquiteras en puertas y ventanas.
  • Evitar actividades al aire libre al amanecer y al atardecer, horas de mayor actividad del vector.

Seguimiento

La situación epidemiológica se encuentra en fase de seguimiento activo. El Departamento de Agricultura y el IRTA-CRESA continuarán con la monitorización de équidos y aves en la demarcación de Lleida. La detección de nuevos positivos podría conducir a la ampliación del perímetro de vigilancia y a la intensificación de las labores de control de mosquitos.

Las autoridades sanitarias no han establecido restricciones de movimiento de animales ni cierres de fronteras. La recomendación vigente es la cautela y la adherencia a las medidas de bioseguridad por parte de los criadores y de las medidas preventivas por parte de la ciudadanía para minimizar el riesgo de exposición al virus.